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Centro T4 Hadamar – Alemania nazi (1940–1945)

Hadamar muestra el extremo del control institucional nazi: pacientes convertidos en objetivos de exterminio bajo justificaciones pseudocientíficas. Su historia advierte sobre los peligros del pensamiento clasificatorio y la importancia de la memoria en la neurodiversidad.

Centro T4 Hadamar – Alemania nazi (1940–1945)

Por Mgter Gabriel Ainciart. Presidente FLEDNI Fundación.

El centro de exterminio Hadamar, situado en el estado de Hesse (Alemania), fue uno de los seis hospitales psiquiátricos utilizados por el régimen nazi en el marco del programa de eutanasia encubierto conocido como Aktion T4. Entre enero de 1941 y agosto de 1941, más de 10.000 personas fueron asesinadas allí mediante gaseamiento con monóxido de carbono. A partir de 1942, el centro continuó funcionando mediante métodos de asesinato menos visibles: sobredosis, inanición y negligencia médica deliberada.

Las víctimas incluían personas con discapacidades físicas, mentales, niños, ancianos y pacientes considerados "incurables" por el sistema. La justificación era económica, ideológica y pseudocientífica: eliminar a quienes eran considerados "vidas indignas de ser vividas". Este concepto, desarrollado por los psiquiatras nazis desde los años 20, se transformó en una práctica sistemática de eliminación. Hadamar es, por tanto, el ejemplo extremo de cómo la patologización puede desembocar en genocidio.

Un aspecto particularmente perturbador del Aktion T4 fue la participación activa de médicos, enfermeros y psiquiatras, quienes no solo ejecutaron las técnicas, sino que las diseñaron y defendieron. Entre las investigaciones recientes que abordan esta responsabilidad, se encuentra el trabajo del historiador Herwig Czech, quien en 2018 publicó un artículo clave en la revista Molecular Autism titulado "Hans Asperger, National Socialism, and 'race hygiene' in Nazi-era Vienna". Czech presenta evidencias documentales del posible involucramiento de Hans Asperger —el pediatra que da nombre al síndrome de Asperger— en el aparato de selección de niños para instituciones eugenésicas como Spiegelgrund, estrechamente vinculado al Aktion T4.

Este trabajo, junto con el libro Asperger's Children (2018) de Edith Sheffer, aporta una dimensión incómoda a la historia del diagnóstico: revela cómo algunos de los conceptos que otrora utilizamos para describir la neurodiversidad fueron acuñados en contextos de vigilancia, clasificación y exterminio. Sheffer, historiadora y madre de un niño autista, sostiene que la "normalidad" postulada por Asperger estaba profundamente atravesada por los ideales del régimen nazi sobre productividad y obediencia.

Por eso, en la microgalería, esta pieza no representa solo una denuncia histórica, sino una advertencia actual: el pensamiento clasificatorio puede parecer neutro, pero lleva consigo la carga de sus orígenes. Los sistemas de diagnóstico no son solo técnicos, sino también políticos. Preguntarse por sus genealogías es una forma de ejercer una ética profesional.

En el recorrido curatorial, Hadamar se sitúa como el abismo del control institucional. A diferencia del encierro de Seacliff, aquí ya no hay simulacro de cuidado. Lo que hay es una maquinaria de muerte. El paciente deja de ser sujeto de tratamiento para convertirse en problema biopolítico a resolver. Y la resolución es definitiva.

Nombrar esta historia es fundamental. No solo por respeto a las víctimas, sino porque el paradigma actual de la neurodiversidad necesita construir sobre la memoria: sabiendo de dónde venimos para saber hacia dónde no volver.

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