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Trieste: la libertad es terapéutica – Movimiento Basaglia (1978)

En 1978, Italia cerró sus hospitales psiquiátricos gracias a Franco Basaglia, reemplazando el encierro por atención comunitaria y respeto a la libertad. Trieste simboliza una salud mental centrada en dignidad, autonomía y derechos humanos.

Trieste: la libertad es terapéutica – Movimiento Basaglia (1978)

Por Mgter Gabriel Ainciart. Presidente FLEDNI Fundación.

En 1978, Italia se convirtió en el primer país del mundo en aprobar una ley nacional que ordenaba el cierre de todos sus hospitales psiquiátricos. Esta transformación histórica fue posible gracias al trabajo incansable de Franco Basaglia y su equipo en Trieste. Inspirado por una crítica profunda al modelo manicomial, Basaglia desarrolló una práctica psiquiátrica que ponía en el centro la libertad de la persona internada, no como utopía sino como condición clínica: “La libertad es terapéutica”.

El Hospital Psiquiátrico de San Giovanni en Trieste fue el escenario principal de esta revolución. Allí, desde principios de los años 70, se comenzaron a desmantelar las lógicas de encierro y exclusión. Los muros se abrieron, las rejas se desmontaron, y los pacientes empezaron a salir a la ciudad, no como “dados de alta” sino como ciudadanos. Se crearon cooperativas de trabajo, pisos asistidos, servicios territoriales de salud mental y redes de apoyo horizontal. La psiquiatría dejó de ser un saber que se impone desde arriba, y pasó a ser una práctica de acompañamiento.

La Ley 180, sancionada el 13 de mayo de 1978, estableció el fin de las internaciones psiquiátricas prolongadas y prohibió la construcción de nuevos manicomios. En su lugar, se promovió una red de atención comunitaria, centrada en el respeto por la singularidad y los derechos de cada persona. Fue una reforma radical: no se trató de humanizar el encierro, sino de abolirlo.

Las imágenes que acompañan esta pieza retratan el nuevo paisaje de Trieste: edificios sin barrotes, jardines abiertos, personas caminando libres por los pasillos. No hay dramatismo, sino una calma activa. Lo que se muestra no es la clínica, sino la vida.

El movimiento basagliano no fue solo italiano: se convirtió en referencia mundial para políticas de desinstitucionalización. Desde América Latina hasta Europa del Este, profesionales y activistas viajaron a Trieste para aprender de esa experiencia. La idea de que el hospital puede ser reemplazado por la comunidad comenzó a ganar terreno en muchos países.

En la microgalería, esta pieza representa un punto de inflexión. Si Hadamar mostraba la muerte institucional, y la lobotomía la mutilación validada, Trieste propone otra cosa: una salud mental anclada en la dignidad, en la escucha y en la corresponsabilidad. Basaglia no niega el sufrimiento psíquico, pero lo desmedicaliza: no todo dolor necesita internación, no toda diferencia es patología.

“La libertad es terapéutica” no es un lema vacío: es una apuesta política y clínica. Significa que el encierro no cura, que la autonomía fortalece, y que nadie debe ser separado de la vida por cómo piensa, siente o actúa. En ese sentido, Trieste sigue siendo hoy un horizonte ético para cualquier proyecto que piense la salud mental desde un enfoque de derechos humanos.


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